sábado, 14 de julio de 2012

Por la mirilla: terror en la ludoteca

 

    Para mi uno de los grandes inventos del siglo XXI. Puedes plantearte ir a comprar o a hacer deporte sin tener que esperar a que exista una alineación de planetas que te de luz blanca para escaparte media hora. Os aseguro que, al menos en mi caso, no hay dinero que pague esta obra de caridad.

    Esta mañana negociaba con el pequeño salvaje que su mamá iba a hacer un poquito de "gimnasia" mientras él jugaba allí a hacer puzzles. Mi cara de ilusión contrastaba con su expresión de animal enjaulado cuando un estruendoso sonido dejó a toda la jauría en silencio. Me giré a ver qué parte del edificio se estaba derrumbando y me quedé de piedra al darme cuenta de que se trataba de un estornudo superlativo por parte de unos de los "cuidadores". Por supuesto ni hubo pañuelo ni mano que atenuara el crimen. Tengo la capacidad, por deformación profesional, de ver los gérmenes con mi ojo-microscopio de alta tecnología por lo que me costó ver la cara de dicho individuo entre la nube de virus que se había formado a su alrededor (con su misma cabeza, igual que los dibujos de "Érase una vez la vida"). ¡Y encima me sonreía el tío! ¿Estará orgulloso? ¡Te habrás quedado agusto hijo! ¿No ves que las defensas de estos pobres niños están como ellos: en pañales? En ese momento mi instinto de madre superprotectora me incitaba a varias acciones:
   
    Plan A: No repirar.
    Plan B: Plan A + Salir corriendo con el niño en brazos sin mediar palabra.
    Plan C: Plan A + Acercarme al insensato sonriente y asestarle un par de guantazos + Plan B
    Plan D: Inconfesable, pero incluye los tres anteriores.

    Al final opté por el plan A y por intentar colocar al niño en la otra esquina de la habitación. Por supuesto fui incapaz de frenar una mirada asesina con ojos tornados y todo y con muestra de uno de mis mejores colmillos. Salí de allí con una sensación terrible de mala madre e intenté hacer todos los ejercicios corriendo para sacar a mi hijo de aquel invernadero letal cuanto antes. De momento no he emprendido acciones legales contra él, pero que se prepare si al niño de aquí a una semana le da una décima de fiebre.

1 comentario:

  1. Ya cuando seas abuela superprotectora aplicas el plan A + el plan V: Vas y con una sonrisa le dices al tío que por favor no estornude delante o encima de los niños, y que se lave las manos, por favor, por favor. Y ya si eso se aplica también el plan S: Sugerencia al encargado o jefe del lugar para que instruya a los empleados acerca de las mínimas prácticas higiénicas. Y tú no te cortes, que más duro ha sido instruir a la family :-)

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