martes, 31 de julio de 2012

Yo también tengo una drama-mamá

    Al terminar de leer hace unos días el libro de Amaya Ascunce (totalmente recomendable por cierto) me quedé asombrada al comprobar que de los 101 consejos maternos que moldearon su personalidad a lo largo de los años, yo he recibido más de 100. Formo parte de una generación que se ha criado con frases como: "Los cromos que regalan en la puerta del colegio tienen droga", "Como vaya yo vas a llorar de verdad", "Si no te lo comes para cenar pues para desayunar" o "Si te caes encima cobras". Mi teoría es que en el hospital, cada vez que nacía un niño, se le entregaba a la madre un manual con frases que debía repetir si quería hacer de su hijo un "hombre de provecho". Y ellas lo seguían a rajatabla. Las drama-mamás se convirtieron en un ejército.  

    La mía, como todas, tiene su manual, al que ella le ha dado su toque personal, regándome desde mi más tierna infancia con frases-estrella que, aunque en su momento me mortificaron, hoy me hacen reír. 

     Tú no tienes sangre en las venas, tienes alquitrán. Solía usarlo a diario para describir mi elevada tranquilidad (sobre todo en comparación con ella). Finalidad: ponerme nerviosa. Todavía no entiendo por qué es mejor ir como una moto a todos sitios. Generalmente se ayuda de refranes del tipo: "El tiempo es oro y quien lo pierde pierde un tesoro", "Camarón que se duerme se lo lleva la corriente" o "Si las liebres fueran como tú no quedaría ni una" y de apodos con los que me nombra delante de mi familia: milindri, maria-huevo,...

    No llames la atención. Vaya donde vaya me lo recuerda: al pueblo, al trabajo, a un funeral (sí, no me dejó llevar una muleta a un funeral porque pensaba que iba llamando la atención)... Finalidad: que no me saquen "un cantar" en el pueblo o que mi jefe no me despida por "imprudente". Lo peor es que a veces consigue el efecto contrario: en el funeral todo el mundo me preguntó que por qué no usaba una muleta en vez de un paraguas y me llevé cojeando y dando explicaciones absurdas toda la mañana.

    Es que eres muy especial, hija. Última vez que lo usó: ayer. Si discuto con alguien: "Es que tú eres muy especial", si no me gusta un vestido estampado del mercadillo: "Es que tú eres muy especial", si me aterra que le compre a mi hijo juguetes potencialmente peligrosos en los chinos: "Hija, es que tú eres muy especial"...Finalidad: justificar todas nuestras diferencias. No sé si esta es la causa pero me siento un bicho raro donde quiera que voy, algo incompatible con el consejo anterior, la verdad.

    Vas a criar sarampión. Y es que mi madre no cree en los virus. Piensa que las enfermedades se contraen por frío o, como en el caso del sarampión, por calor. Finalidad: que yo vaya siempre igual de desabrigada que ella aunque vaya sufriendo por la tiritona. Normalmente para referirse a mi temperatura corporal se ayuda de las frases anteriores (el manual es muy socorrido y las frases polivalentes): "Tú no tienes sangre en las venas, tienes alquitrán", "Vas llamando la atención con esa bufanda" o, si no consigue que me la quite, "Es que, hija, que especialita eres".

     Tu serás médico, pero yo soy tu madre. Finalidad: ella intenta diagnosticarme y decirme lo que me tengo que tomar. Y por supuesto hace lo mismo con ella y con el resto de mi familia. A veces me siento como un expendedor de recetas. Y es que (ahora me lanzo yo con los refranes) nadie es profeta en su tierra y donde hay patrón no manda marinero.
   
   El monederito cerrado. Los sábados por la noche, cuando salía de marcha con la falda corta y el rabillo pintado ella siempre cerraba la puerta con esa frase. Es la única que ya no me dice y reconozco que me da nostalgia. Finalidad: no cabe explicación.

    Un abrazo a todas las drama-mamás y a sus hijos.
    Y en especial a ti, mamá: ya sabes lo mucho que te quiero.


3 comentarios:

  1. Bienvenida al club de las hijas sufridoras! muchas gracias por el post.
    bss
    la nena

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    1. De titanio y porcelana3 de agosto de 2012, 13:39

      Gracias nena,
      Todo un honor verte por aquí.
      Un saludo.

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  2. Jajajaja, buenísimo, me he reído un montón, lo del monederito es genial... No estoy segura de que yo encaje en ese perfil de drama-madre, pero quizás en esto vale más la opinión de los hijos, preguntaré... Felicidades, eres muy buena escritora, además de pintora, cocinera, doctora... ¿y además quieres ser cuqui?

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