viernes, 10 de agosto de 2012

¡Hoy la he vuelto a ver!

    


    Me parece que empieza así una canción de El Arrebato. Y es que hoy cuando entraba en el vestuario estaba ella,  en cuero blanco polar, húmedo aún de la ducha, sentada sobre el banco de madera... Y he pensado, pobre señora, si supiera lo famosa que es... ¿Sobre el banco de madera?¿He visto bien? ¿Y la mini-toalla? En su mano. No me he fijado bien... Sí, me he fijado bien. Nada separaba sus aposentos del pobre banco. La duda que me surgió en ese momento fue cómo sería la inminente separación de ambas materias:
1.- ¿Se quedaría pegada? ¿Necesitaría ayuda para levantarse?
2.-¿Se elevaría el mueble unos centímetros y luego caería formándose un estruendo?
3.- Y si el banco no se moviera del suelo... ¿Cuál sería el sonido del despegue?

     Me fui rápido de allí. No quise saber más.
    Ahora desconfío del pobre asiento y no sé cómo utilizarlo. Sólo me queda la tranquilidad de que la protagonista, al menos, tendría todos sus pliegues desodorizados...


Imagen tomada prestada a Fernando Botero.

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