miércoles, 26 de septiembre de 2012

Anastomosis uvera

   


    Por el hecho de ser internista he tenido que hacer miles de cosas diferentes en mi trabajo pero nunca pensé que acabaría haciendo una intervención quirúrgica a una uva. Y es que esta mañana mi pequeño salvaje lloraba desconsolado porque su insensata madre había osado arrancar literalmente una uvahijo de la rama donde vivía con sus papás (menos mal que la alarma de su llanto se disparó antes de que me la comiera). El disgusto ha sido tal que tras revolver sin éxito el frigorífico en busca de algún otro espécimen de la misma familia, me he visto obligada a hacer una reinserción del miembro amputado. Me ha costado lo mío pero ha merecido la pena por ver esa sonrisa de oreja a oreja sobre su cara llorosa.
    Sólo espero que la familia uva sea olvidada antes de convertirse en mosto, porque de la resucitación vegetal no aprendí nada en la carrera...

3 comentarios:

  1. Enhorabuena doctora, sin duda la operación ha sido un éxito, pues la uvahijito se ve muy lozana y casi más grande que sus padres... pero no más que la sensibilidad del "pequeño salvaje" y su mamá. Bonita historia.

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  2. Jajajajaja, y lo que te quedaaaaaa. Mi "pequeño salvaje" ya se ha hecho mayor de edad ????, pero todavía recuerdo cuando con 4 añitos, se meó desde el balcón para descubrir la "forma de parábola que hacía el pipí al caer desde arriba hasta la plaza" (palabras textuales del menda), solo que no contó que la vecina estaba tendiendo y ... la duchó, ya imaginas con que. Ánimo, tendrás episodios para escribir un best-seller laaaargo laaaaargo. Y lo peor de todo es que es muy divertido.

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  3. Detitanioyporcelana9 de octubre de 2012, 19:21

    Madre mía, menos mal que no tengo balcón!! Gracias María Luisa y Azrael. Un abrazo.

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