jueves, 8 de noviembre de 2012

Apología de la guarrería




    Están entre nosotros, a la vuelta de la esquina nos pueden asaltar, en cualquier momento aparecen sin ser llamados. Son personas que creen estar a la moda por  pisotear las costumbres higiénicas básicas que nuestros padres (y el doctor Beltrán) nos intentaron inculcar con mucho trabajo. Y es que he vivido miles de situaciones en las que me he sentido ridiculizada por alguno de estos personajes por hacer (con mi vida y la de mi hijo) lo que yo consideraba correcto. Por ejemplo:
    - Pongamos que a mi hijo se le ha caído rodando el chupete... pues aparece por arte de magia algún moderno-gracioso que me dice riéndose: "Pero ¿por qué lo lavas con jabón? ¡Qué exagerá! Un agüita y listo, quesonopasaná".
    - Si voy por el parque y el niño va directo a unos gusanitos del suelo... pues antes de que me dé tiempo a frenarlo algún moderno-enterao me increpa: "¡Pero deja que se lo coma el chiquillo, quesonopasaná!."
    - Si le echo crema de protección solar a diario para salir a la calle porque el niño es más blanco que un alemán... pues me asalta el moderno-burlón de turno: "No le eches tanta crema al niño, ¿que se quema? anda ya, quesonopasaná."
    - Si observas que el niño que comparte pupitre con el tuyo está con unos mocos por la barbilla, tosiendo sin parar y con cara de aparición... pues nada, según su madre-moderna "El tuyo va a caer también, pero no te preocupes mujer quesonopasaná"  Frase que se suele acompañar de la expresión que más he escuchado desde que soy madre y que hace que me piten los oídos: "Así se inmunizan"
    - Y el remate es ese grupo de modernos-hippies que quieren inmunizar a sus hijos a base de fiebre, mocos y malas noches y que están (de forma contradictoria) en contra del método más seguro y eficaz de inmunización y que ha salvado millones de vidas en todo el mundo: las vacunas. Y es que parece ser que alguien (por ejemplo... una monja) dice que "las vacunas son malas" porque ha tenido una iluminación ese día y al garete los miles de científicos que se han dejado la retina detrás de libros, pipetas y microscopios para conseguir vacunas seguras.

   Es por eso que hoy, desde mi refugio de madre acomplejada, quiero reivindicar mi derecho a ser ¡antigua y neurótica!
...y seguir con libertad lavando los chupetes y las manos de mis hijos para comer...
... y no dejando que cojan cosas del suelo...
... y utilizar crema solar todo el año...
... y separando a mi hijo del vecino del quinto cuando esté con varicela para evitarle en la medida de lo posible que se ponga malito.

    Y además confieso que vacuno a mi pequeño salvaje de todo lo que me aconsejan las autoridades sanitarias porque estoy muy loca y pienso quesosiquenopasaná.

No hay comentarios:

Publicar un comentario