domingo, 20 de enero de 2013

Imaginación

   


    Manuel tenía ochenta y tres años y esperaba sentado al borde de la cama a que el médico de guardia, en ese caso una servidora, hiciera su aparición. Desde que entró por urgencias del hospital hasta su recién llegada a la planta de medicina interna habían pasado casi dos días y se le notaba cansado. Llevaba sangrando un mes vía rectal y no había querido decir nada a su familia para no preocupar a nadie. Cuando llego a la habitación, bien entrada la noche, todos sus hijos escuchaban atentos.
    - "Debe ser usted un hombre muy querido Manuel."
    - "No me puedo quejar, me cuidan muy bien desde que me quedé solo. Pero a veces mis hijas son muy pesadas y no me dejan hacer nada..." Sonreía.
    Después de repasar toda la historia, tratamiento domiciliario y pruebas que se habían realizado le exploro para cerciorarme de que está todo bien.
    - "Le iba a hacer un tacto rectal Manuel, pero ya he leído que se lo han hecho en observación."
    - "Sí, eso nos han dicho." Se adelanta un hijo. "Pero no estábamos presentes porque estábamos todos en la sala de espera"
     - "De acuerdo, pues según ha dejado escrito mi compañero, estaba todo bien. Así que por ahora a descansar y en estos días le seguiremos haciendo pruebas..."
    - "Un momento, un momento" Nos interrumpe Manuel que llevaba un minuto con la boca entreabierta. "¿Qué es lo que dice usted que me han hecho abajo?"
    - "Un tacto rectal"
    - "¿Y eso qué es?"
    - "Pues verá Manuel. Esa prueba consiste en introducirle un dedo por detrás y comprobar si hay sangre o algún bultito..."
    - "Ajá, ya me acuerdo, pero... no doctora, le puedo asegurar que lo que a mí me ha metido el doctor de observación no era un dedo."
    - "Esto..."

    Miré la historia y es cierto que la firmaba un compañero que tiene unas manos enormes pero en ese momento y con toda la familia en silencio y expectante me pareció más acertado no seguir preguntando y correr un tupido velo.

    - "Bueno Manuel, es muy tarde y creo que es mejor que descanse. Ha sido un día muy duro."
    - "Ni que lo diga doctora, ni que lo diga"
  
    Siempre me quedará la duda de lo que pasaba por la cabeza de Manuel aquella noche. Y a partir de hoy, a vosotros también.

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