lunes, 24 de febrero de 2014

Un gallinero

   



    Eso es lo que me encontré hace unos días en el vestuario de la piscina: un cacareo alrededor de una ducha donde una señorita anónima e indispuesta había levantado la rejilla del desagüe (que no sé qué es peor...) y allí, a escasos dos metros de un inodoro, había depositado sus restos fecales, con orgullo y satisfacción, como diría nuestro monarca, volviendo a tapar el regalo con la esperanza de que el agüita se lo llevara. No fue así. Es más, según una de las gallinas que venía gritando y haciendo aspavientos: "Es una caca hecha y derecha". Discutían qué hacer consolando a la pobre señora de la limpieza. Querían hacer fotos del especimen y llevarlo a la dirección del club como queja. No sé cual fue el destino de la hazaña y desconozco si existió al final reportaje gráfico.
    Así es nuestra Españacañí: unos limpian injustamente los excesos de los listos, otros ponen el grito en el cielo sin ayudar demasiado y el resto observa el caos desde el más atónito de los silencios, pero lo cierto es que el aliviado seguro que se parte de risa mientras observa desde algún paraíso la que se ha liado por su culpa.
    Curioso país.

14 comentarios:

  1. ¿Será la misma que la del roll-on? Tendría lógica ...

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    1. Anda, que sorpresa, me pareció escuchar que no leerías mi blog.
      :)

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  3. Y la tercera realidad, querida: lo que pasa se cuenta en la red.

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    1. Jajaja, por supestos. Somos unos chivatos... Gracias por pasear por aquí, princesa.

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  4. Tu gym esta que te cagas!!!!!! jajajajaja

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  5. Puag... asco de "señorita", y mi solidaridad con la señora de la limpieza.

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