jueves, 20 de marzo de 2014

¿No os pasa?

 

 
 
    Me pasa al bajar la basura, que me acuerdo de la madre del diseñador de los contenedores de plástico amarillo cada vez que forcejeo la bolsa contra la minúscula trampilla superior.
 
    Me pasa en los baños públicos, que no entro si no tengo papel que me ayude a todo: a abrir el grifo y a cerrarlo, a tirar de la cadena, a cubrir el pomo de la puerta y por supuesto a apretar la jabonera para asegurarme de que hay jabón.  Nadie abre un grifo con las manos limpias, ni aprieta una jabonera, no todo el mundo se lava después de urgar sus genitales y por supuesto, cada uno entra en un baño a cosas tan tan íntimas que mi imaginación puede explotar si me las planteo... Moraleja: nunca sin papel.
 
    Me pasa en el supermercado, que no apoyo la barra de pan en la cinta transportadora, donde se planta lo mismo una red de patatas con tierra que una bolsa de la pescadería, porque creo que es más sucia que un jamón.
 
    Me pasa en la piscina que no respiro cuando me cruzo con un nadador-ballena*, porque ya me he tragado más de un efluvio. (*Dícese de aquel señor de edad avanzada que nada en piscinas comunitarias y bufa una mezcla de agua-aire y secreciones acompañantes de un resoplido cada vez que espira. Existen dos tipos de lanzamiento: lateral o supino. También podemos encontrar la versión equina, de secano, que frecuenta aceras y parques de nuestros pueblos y ciudades)
 
    Me pasa al pasear, que al ver una ventana alta con "macetitas" en el borde apoyadas sin sujeción, pienso en las ráfagas de viento traicioneras y me cambio de acera. Y si me topo con un bufador equino en el otro lado pues ¡ea! también dejo de respirar.

    Me pasa en mi casa, que me hace gracia que todo el que viene a verla da dos golpecitos en la pared después de preguntar si es de pladur (siempre dos).

    Me pasa en los cumpleaños, que me imagino la capa de saliva que se debe formar sobre la superficie de la tarta tras soplar las velas. El grosor de ésta suele ser directamente proporcional al número de acompañantes en el soplido. Y aprovecho para recordad que hay que lavar la velas (con agua y jabón) antes de guardarlas para otro año, pero nunca lo hagáis en el lavavajillas como mi cuñado, porque corréis el riesgo de recuperar sólo los hilitos mojados.

    A vosotros ¿no os pasa?
    No os preocupéis.
    Os pasará.
    Daños colaterales de leerme.

    ¡Feliz primavera!




9 comentarios:

  1. Jajajajaja. pasa, pasa... esto pasa. Jajajajajaja.





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  2. Robin Jú nos ha recomendado tu blog ,así que siempre es un lujo que bloggers nos conozcamos!!!

    Saludos!

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    1. Bienvenida Rosa, este mundo es un regalo. Gracias por tus palabras.

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  3. Hola Ana. Vengo como los anteriores de parte de Alfonso (robín) que nos ha presentado tu blog en un evento de la comunidad de Google+ mqB.
    A mi me pasan muchas cosas de esas también, será que soy raro!
    si no te importa, me quedo por aquí a ver si te animas un poco.
    Un saludo

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    1. Jajaja! De acuerdo, prometo animarme. Somos muchos raros creo yo...
      Es un placer que te pasees por mi rincón Waspy.
      A ver si un día hablo con Robinjú, porque no tenía ni idea. Bonita sorpresa...

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  4. ¡Qué cosas pasan, y te pasan! Lo de las tartas de cumpleaños es ya de nota, al leerlo me he quedado como si me hubiera cruzado con un bufador equino d'esos :-)

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